Nosotros

Una iglesia cristiana evangélica pentecostal Cristocéntrica, perteneciente al Concilio de la Iglesia de Dios del Evangelio Completo.

Nuestro Concilio

Reseña histórica

Somos una iglesia cristiana evangélica pentecostal Cristocéntrica, perteneciente al Concilio de la Iglesia de Dios del Evangelio Completo. Este concilio, con sede en Tennessee, Estados Unidos, se ha dedicado por más de 125 años a comunicar el evangelio en el poder del Espíritu Santo. Actualmente, nuestro concilio posee una membresía mundial de más de 7 millones de personas en 180 países.

Nuestra Historia

Hasta aquí nos ayudó Jehová

Misión Urbana nació en el corazón de Dios. Él escogió a un hombre dispuesto a servirle y ganar almas para Cristo, llevando a cabo su obra…

Todo inició en septiembre de 1996, cuando el Pastor Arturo Clunie S. les habló a cuatro jóvenes sedientos de Dios acerca del amor y la misericordia divina. Las primeras reuniones eran dos veces por semana, para realizar estudios bíblicos, desde la sala del hogar de la familia Clunie. De allí, continuamos en un gimnasio cercano, alcanzando más y más jóvenes para Cristo. Felizmente, el 21 de septiembre de 1997, celebramos el primer culto oficial como la Iglesia de Dios de Parque Lefevre: Misión Urbana.

Luego de esto, las reuniones se trasladaron al salón de conferencias de Sociedades Bíblicas, gracias al apoyo del Director. Allí realizamos los cultos hasta el 23 de diciembre de 1998. Al día siguiente, 24 de diciembre, habiendo obtenido un local para nuestra iglesia en la calle 4ta de Parque Lefevre, Edificio Vendo Plaza, celebramos un glorioso culto de Navidad y de agradecimiento al Señor por la nueva bendición.

Estuvimos varios años allí, hasta que nos mudamos a las instalaciones de la Escuela República de Haití, donde se nos abrieron las puertas con mucho amor. Tiempo después estuvimos reuniéndonos en un local frente a Plaza Carolina, hasta que Dios permitió que nos mudáramos a un nuevo local en Río Abajo, Plaza Río, donde nos encontramos hasta la actualidad.

«Hasta aquí Eben-Ezer: hasta aquí nos ayudó Jehová.» Tenemos la certeza de que Dios va delante de nosotros, como columna de nube de día y columna de fuego de noche, guiándonos en el camino por donde debemos andar.

A través de los años, el Espíritu Santo de Dios ha seguido añadiendo a nuestra iglesia a los que han de ser salvos, y así hemos crecido en número y en conocimiento de la Palabra. Hemos visto familias consolidadas, ministerios fortalecidos, provisión, cuidado, sanidades, milagros… interminables maravillas de la obra de Dios en nuestras vidas.

Hoy y siempre, en un mismo sentir, le damos la honra y la gloria al único e incomparable Dios de cada una de las vidas pertenecientes a Misión Urbana.

En qué creemos

Nuestra Declaración de Fe

La Iglesia de Dios cree y sostiene la Biblia completa, debidamente trazada. El Nuevo Testamento es su única regla de gobierno y disciplina. Creemos:

1

En la inspiración verbal de la Biblia.

2

En un Dios que existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

3

Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María; que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos; que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor.

4

Que todos han pecado y han sido destituidos de la gloria de Dios, y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de los pecados.

5

Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efectúan por fe en la sangre de Jesucristo.

6

En la santificación, siguiente al nuevo nacimiento, por fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra y por el Espíritu Santo.

7

Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo.

8

En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón.

9

En hablar en otras lenguas, como el Espíritu dirija a la persona, siendo la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo.

10

En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

11

Que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.

12

En la cena del Señor y el lavatorio de los pies de los santos.

13

En la segunda venida de Jesús antes del milenio: primero, a resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia Él en el aire; segundo, a reinar en la tierra por mil años.

14

En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos.

El ABC de la Salvación

Una vida nueva en Cristo

«Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Vivir esta experiencia es tan simple como seguir el ABC.

A

Admite que eres pecador

«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23). Para escapar del castigo del pecado necesitamos el perdón divino, a través de la fe en el Señor Jesús.

B

Busca y cree en Jesucristo

«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa» (Hechos 16:31). Jesucristo, Dios hecho hombre, murió en la cruz para pagar la pena por nuestros pecados. Recíbelo personalmente.

C

Confiesa tu fe

«Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9).

Puedes experimentar esta nueva vida ahora mismo con esta sencilla oración:

Señor Jesucristo: gracias porque me amas y entiendo que te necesito. Te pido perdón por todos mis pecados y me arrepiento de ellos. Quiero que cambies mi vida. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados, por haber entrado en mi vida y por la nueva vida que me has dado hoy.

En el nombre de Jesús, amén.